2.12.14

Pintando hojas





El pasado domingo, nos levantamos súper pronto, bueno la verdad que como siempre, porque nuestra peque no perdona el madrugón ningún día. Pero me apetecía hacer algún plan un poco diferente con Claudia. Porque ya tiene 18 meses y ya no es tan bebé, así que se pueden empezar a hacer ciertos planes y manualidades con ella.


Con el buen tiempo fuimos a pasear por la Rambla de Barcelona, una calle que aunque me la sepa de memoria, nunca me canso de ella, hay ambiente sea la hora que sea y siempre se descubre algo nuevo.


Aparte para nuestra sorpresa estaba el suelo lleno de hojas caídas de color amarillo y marrón que hacía un efecto alfombra que Claudia no tardó en correr y pisar como una loca de contenta. Encima cuando soplaba un poco el viento caían hojas de los árboles y ella lo miraba embelesada en plan "¡¡no me lo puedo creer!!" ¡Jaja!

Total con esta estampa tan otoñal, le propuse recoger hojas y que las fuera guardando en el cochecito, así de paso la tenía "controlada", porque no sé vuestros peques, pero la mía es bajarla del cochecito y empieza a correr e ir de un lado a otro y hay ratos que me cuesta que vaya a mi lado o de la mano.
Se lo pasó en grande recogiendo hojas, saludando a todos los "gua-gua" (perro) y haciendo volar a las pobres palomas que paseaban tranquilas.



Ya por la tarde en casa, le saqué las hojas que había cogido ella misma, y le propuse pintarlarlas con pintura de dedos. Ya hemos hecho alguna manualidad y ¡que increíble es ver la evolución de como interactúa con la pintura de dedos! Me explico...
  1. La primera vez que la utilizamos fue para hacer esta manualidad y aunque le encantó, se miraba las manos un poco "extrañada" tenía 9 meses.
  2. Después se diviertió pintando huevos de pascua, aunque no entendió que los pintaba,...
  3. Luego este verano pintó piedras y ya con 14 meses se mostró más suelta.
  4. Pues bien ahora con año y medio "entiende de que va el tema", metía el dedito en la pintura y lo ponía en las hojas, luego obviamente acabó metiendo la mano y alguna hoja acabó blanquísima ¡pero se lo pasó genial! 
La verdad es que me encanta que experimente con la pintura, eso si, lo que os hemos dicho en varias ocasiones: cuando les demos pintura a los más peques hacerlo con dosis de paciencia y sabiendo disfrutar también, porque si se va a convertir en una situación estresante ¡no servirá de nada! Nosotras utilizamos pintura de dedos no tóxica, que se va con toallitas y de la ropa sale en un plis plas.

¡¡Esperamos que os haya gustado el plan-manualidad otoñal!!

Pd: Con las hojas no hemos hecho nada ¡jaja! aparte de jugar con ellas a meterlas y sacarlas de la cesta...en dos días acabaran rotas y las tiraremos pero si hace falta lo volveremos a repetir ;)

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